viernes, 6 de julio de 2012

Relato nº 8:Papá sorprende a su pequeña traviesa, parte 1

Christy puso los ojos en blanco mientras el chico que estaba encima de ella luchaba para averiguar qué hacer a continuación. Sus piernas estaban abiertas por debajo de él, pero simplemente parecía no saber qué hacer.
Ella se inclinó y alcanzo su polla hasta que la puso justo en frente de su coño.
—Ahora, sólo tienes que introducirlo—, dijo con un suspiro de frustración.
A pesar de todas las cosas maravillosas que había escuchado sobre el sexo, hasta ahora, su experiencia había sido de todo menos espectacular. Al principio, había pensado que era su falta de práctica, para lo cual había una solución fácil. Había estado preparada y dispuesta para que un chico tras otro de su escuela la tomara, pero hasta ahora cada encuentro sexual había ido tan bien como éste.
—Oh, Christy—, se quejó él en voz alta despertándola de sus reflexiones. Genial...
— ¿En serio?—, preguntó ella mirando la estúpida sonrisa en su rostro.
— ¿En serio, Jason? ¿Eso fue todo? Su sonrisa de orgullo cambió a una mueca de dolor incómodo cuando la miró.
—Puedo intentarlo de nuevo, — dijo él tímidamente.
Ella lo miró, considerándolo. Por un lado, todavía estaba excitada, pero por el otro estaba molesta.
Quería más, pero ya estaba cansada de solamente jugar con estos chicos que no sabían lo que estaban haciendo. Antes de que pudiera responder, una puerta se cerró de golpe y el sonido hizo eco a través de la sala hasta su habitación.
Jason comenzó a hablar, pero ella lo interrumpió.
—Silencio—, susurró ella bruscamente.
Se congeló cuando escuchó los pesados pasos que subían por las escaleras. Al instante se llenó de una sensación de pánico.
—Tienes que vestirte, AHORA— le susurró a Jason.
Tomando su propio consejo, se deslizó de la cama y agarró sus bragas, poniéndoselas con rapidez.
—Ese probablemente es mi padrastro—, agregó ella en voz baja —Llegó temprano y va a estar furioso si te encuentra aquí. Jason comenzó a tirar de sus pantalones para ponérselos mientras los pasos se acercaban.
Christy sabía lo que iba a ocurrir a continuación. Su armario estaba lleno de ropa y no había espacio debajo de la cama, y tan pronto su padrastro, abriera la puerta, la iba a atrapar in fraganti . La peor parte era que no era la primera vez que la sorprendía con un muchacho en su habitación. La última vez que había estado tan furioso que le había quitado su coche durante un mes y eso había sido antes que empezara a ser tan cascarrabias . Ahora, con el estado de ánimo en que estaba, era probable que perdiera su coche para siempre. No es que ella lo culpara. A pesar de que era sólo su padrastro, sabía que era un buen tipo.
Era su mamá la que por lo general causaba los problemas y esta relación no era la excepción. Su madre tenía una larga historia de infidelidades y Christy tenía la esperanza de que esta vez fuera diferente. Su padrastro era el mejor hombre que su madre había encontrado, él era amable y gentil con un cuerpo que mantenía la mente de Christy volando hasta altas horas de la noche. Pero, por supuesto, su mamá no apreciaba nada de eso. Hacia unos meses su madre lo había engañado y él había tratado de echarla. Por desgracia para él, la madre de Christy se había divorciado suficientes veces como para saber que ella no tenía por qué irse. La parte difícil fue que su padrastro se negó a mudarse también, ya que él había comprado la casa años antes de que se hubieran conocido.
Así que ahora, Christy estaba atrapada en medio, su mamá y su padrastro no se hablaban y aun así vivían juntos. A veces su mama traía tipos a la casa, otras veces ella llegaba mucho después de la medianoche, y el día anterior no había vuelto en lo absoluto. Christy se sentía mal por él, pero sabía que si la atrapaba iba a estar en problemas. Él iba a estar de muy mal humor y el encontrarla semi-desnuda con un chico no iba a hacer que las cosas fueran mejor. Agarro un tank top rosa que colgaba sobre una silla y se la puso sobre su cabeza, deseando tener algo más que un pequeño top puesto. Apenas consiguió ponérselo antes que la puerta se abriera de golpe.
Su padrastro se quedó allí, con la expresión más seria que jamás hubiera visto en su rostro mientras miraba al muchacho sin camisa, descalzo de pie en su habitación y ella en nada más que una pequeña tanga y una camiseta casi transparente. Apartó su mirada de Christy y centró su atención en Jason. —Sal, — dijo él en voz baja y seria.
Sin hablar, Jason agarró sus zapatos y su camisa y salió corriendo de la sala, deslizándose más allá de su padrastro, con cautela, y partió.
Ella sacudió la cabeza, dándose cuenta de que él acababa de salir sin tratar de defenderla o decir una sola palabra. Sabía que no debería esperar nada mejor de chicos como él, pero uno tras otro, no eran más que una serie de decepciones. Se incorporó y miró a su padrastro. Estaba furioso y más enojado de lo que jamás lo había visto antes. Era una lástima ya que incluso así era sexy. Sabía que debía estar molesta, pero en su actual estado media excitada, lo único en lo que podía pensar era en cómo se vería, sin esa camisa formal con botones. Había pasado muchas noches fantaseando con él y verlo ahora la distraía más que cualquier otra cosa.
Todo en lo que ella pensaba era en cómo sería follar con un hombre en lugar de un niño. Él la miró por un momento y no dijo nada mientras sacudía la cabeza con frustración.
—Sabes que estás actuando como una pequeña zorra, ¿no?—, preguntó molesto y disgustado. —Cada vez que vengo a casa más temprano, estás aquí con un tipo diferente. Ella arqueó una ceja por sus duras palabras, se preguntaba si él estaba tratando de impresionarla.
—Es que tú no entiendes — respondió ella, lamentando el cliché tan pronto como salió de sus labios.
Suavizó su tono antes de contestar de nuevo. —Mira papi, lo siento, pero tengo dieciocho años. Puedo hacerlo con quien yo quiera.
Ella lo vio observarla y le devolvió la mirada, poniendo su mano en la cadera y empujando sus pechos hacia adelante.
El movimiento le llamó la atención a él y su mirada se fijó en sus grandes pechos que estiraban la fina tela de color rosa. Ella sabía que la camisa era transparente y la forma en que estaba parada hacia que sus pezones se vieran a través del transparente material. Lo vio deslizar su mirada hacia abajo más allá sus pechos hasta la diminuta tanga que apenas le cubría el sexo y la mirada en sus ojos la hizo sentir como se contraía su coño. Por último, se contuvo y tomo un profundo respiró y tranquilizador.
— ¿Y esa es la forma en que deseas ser vista? ¿Quieres que la gente piense en ti como una pequeña mujerzuela que sólo se deja caer de espaldas por cualquiera? Christy le dirigió una sonrisa. Sus palabras podrían haber sido duras, pero su cuerpo traicionaba sus verdaderos sentimientos. Miró hacia abajo y pudo ver su pantalón abultado, dándole todo tipo de ideas. La idea de follar con su padrastro había sido una fantasía desde hacía años y sin duda sería más divertido follar para salir de problemas que hacer frente a cualquier castigo.
—No por cualquiera—, dijo suavemente mientras tomaba un par de pasos más cerca de él. —Sólo quiero pasar un buen rato—, respondió ella con una pequeña sonrisa.
— ¿Y son estos chicos la diversión?— preguntó él con desprecio en su voz.
—No, papi—, dijo ella mientras avanzaba para estar más cerca.
—Los chicos no son nada divertidos — dijo ella en voz baja, tomando una respiración profunda, para que sus pechos subieran y bajaran sugestivamente. —No parecen saber lo que necesito.
Ella estaba de pie tan cerca de él que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo. Él no se movía, sólo la miraba mientras ella se acercaba, pero se dio cuenta que tenía su atención. Poco a poco, se inclinó hacia delante con las manos ligeramente apoyadas contra su pecho.

1 comentario:

amazona dijo...

Quisiera tener un padrastro a asi....